miércoles, 23 de junio de 2010

Carta para tres amigos

Llegue a Cassino, nuevamente a la soledad de este lugar, la soledad que acompaña, que hace de las cosas que a uno lo rodean cosas que parecieran tener vida, ilusoria, pero vida al fin.
Sentí saudades de ustedes y la necesidad de escribirles esta carta. Pensé escribirles a cada uno por separado y luego decidí hacerlo de las dos formas primero a todos juntos y luego a cada uno de ustedes por separado, por que creo que a todos tengo ganas de decirles lo que siento y cada uno en forma independiente, por que a cada uno necesito decirles cosas diferentes.
Hoy en este mundo acelerado materialista donde nada importa más que cuanto cotiza el dólar, si callo o subió la bolsa de Tokio de San Pablo o de Buenos Aires, En ciudades donde la gente camina mirando hacia abajo, donde nunca se mira el cielo donde los lazos solidarios se han roto, como siempre uno encuentra la felicidad en las cosas pequeñas de la vida, esos encuentros de los cuatro que comenzaron con mi vieja afinidad con uno de ustedes, por mi encuentro en el Instituto Osvaldo Cruz en Rio con Eduardo, y que se profundizo por una briga , cuestiones para mi no de la casualidad sino, como buen Kunderiano que soy, se las atribuyo a la causalidad (causa- efecto- resultado) incluida dentro del misterio de la vida donde las cosas suceden por algo aunque no lleguemos a definir ni a comprender ese algo.
Les decía la importancia de resaltar las “pequeñas cosas de la vida” en el “Pensamiento Complejo” de Edgar Morin se manifiesta claramente lo que se denomina: “El poder de lo pequeño”. La suma total de los pequeños esfuerzos cotidianos, libera indudablemente bastante más energía en el mundo que las hazañas heroicas singulares. Nuestro poder fue el poder de lo pequeño, nada grandioso solo dos mujeres y dos hombres conversando de la vida, concordando que la felicidad esta hecha de cosas pequeñas.
Definir el concepto de felicidad es tarea ardua. Seguramente sea una de las definiciones más controvertidas y complicadas. El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar, sin embargo, parece ser que la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.
Otra de las controversias en torno a este tema es dónde buscar la felicidad, si en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior, en nuestras propias disposiciones internas. Aún hoy es difícil responder a esta cuestión, en lo personal creo entre ambos, en un equilibrio cuidadoso. Por esta razón, y desde un punto de vista psicológico, el estudio del bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.
La felicidad, concepto con profundos significados, incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesariamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor).
Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello, su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos, en resumen tener proyectos más o menos claros. No es este el momento pero podría dar muchos ejemplos de pacientes que sufren enfermedades orgánicas (no psíquicas) y cuando crean un proyecto y lo sienten propio mejoran sustancialmente o se curan, no necesariamente un proyecto faraónico, hacerse la parrillita en el fondo de su casa, tener un acuario, inventar alguna cosa y perfeccionarla, y ni te cuento cuando el proyecto esta encadenado y se transforma en un proyecto de vida.
Cuando como científico comprendí el mundo biológico, por que en un momento cuando uno estudia por años una ciencia biológica no termina de comprender, de repente de la nada aparece la luz y uno comprende totalmente el ciclo de la vida, cierra todo. Cuando uno comprendió el ciclo de la vida desde lo biológico aparecen preguntas, preguntas estas que no pueden responder la propia ciencia, un agnóstico a que recurre?, a la filosofía no a la religión.
Sin duda a la vida hay que darle un sentido no científico, para ciencia ya tenemos bastante con nuestro trabajo cotidiano, ese sentido debe ser filosófico. Ahora cito a Aristóteles “La felicidad es la suprema justificación de la vida del hombre” escrito entre el 384 AC-322 AC y hay que buscarla, a mi me parece que mucha gente que te dice “soy feliz, refeliz” en realidad no lo es, en esta “aldea globesa”, todo se consume, todo se materializa, todo tiene un precio en ese contexto de hipocresía pareciera que lo escrito por Aristóteles pierde absoluto valor y vigencia, pero para mi la sigue teniendo.
Y lo que encontré en ustedes, mis amigos, desde hace mucho tiempo, es su sentido ético de la vida. El sentido más antiguo de la ética estaba relacionado con el concepto de morada, es decir, el lugar donde se habita, luego, referido a los hombres o a los pueblos se aplicó a sus países, Heidegger la define como “el pensar que afirma la morada del hombre”, cuando uno sufre por algún motivo vuelve la mira atrás a la morada original para bucear en el pasado buscando las cosas agradables para neutralizar las desagradables.
Y entre nosotros esta presente el amor, no lo defino, no digo nada sobre el amor, no es esta una declaración de amor ni deja de serla, esta ahí, el amor esta en cada mirada de una hombre y una mujer buena con bondad y apertura. Platón manifiesta “La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla poco” y San Agustín sentencia “Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama”.
Deseo y espero que esta no sea la última vez que nos encontremos, independientemente del devenir de nuestras vidas si no rescatamos los valores primarios, estamos sin duda condenados y perdidos.


Cassino 21 de noviembre de 2008

La leyenda de Palermo




La leyenda de Palermo

Martín Palermo agregó un nuevo capítulo a su vida de película. Maradona le entregó los últimos diez minutos del partido ante Grecia para que lo definiera y él le respondió con un gol sobre el final.

lunes, 21 de junio de 2010

Sobreviviendo de la basura


El hambre en el mundo



El hambre aumenta

El alza de precios de los alimentos ha llevado a 75 millones de personas adicionales a una situación de hambre, con lo que la cifra de población desnutrida en el mundo en 2007 se eleva a 923 millones de personas, según informó la FAO.
Los elevados precios alimentarios han invertido la tendencia positiva para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de reducir a la mitad la proporción de personas hambrientas en el mundo para 2015.

Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), 2008
VUELO

Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
Miguel Hernandez

miércoles, 16 de junio de 2010

Aristóteles y la crisis de la ciencia contemporánea

La pregunta “¿qué podemos conocer?”, ha podido parecer la primera y más radical de las cuestiones: aquélla a la que es preciso hallar respuesta antes de que se abra la posibilidad de cualquier planteamiento fundamentado sobre aquellos contenidos alcanzables por el hombre al conocer.
Descartes enunció, como una cuestión única, la de “qué sea el conocimiento humano, y hasta dónde se extiende”; para expresar después desdoblamiento en las referentes a “nosotros, que somos capaces de conocimiento” y a “las cosas mismas que pueden ser conocidas”
La pregunta por el conocimiento no podrá dejar de referirse, como a aquello en lo que se mueve inicial y constitutivamente, al hombre mismo como capaz de conocer y al conocimiento humano. La pregunta gnoseológica exige, como su propio presupuesto, la originaria experiencia humana del conocimiento.
Existe una necesidad de profundizar en la historia del conocimiento, no solo por historiadores sino, y sobre todo, por científicos de nuestros días. Existe en la filosofía de las ciencias una tendencia a considerar que es necesario volver la mirada hacia atrás y sumergirse en veinte siglos de la historia del pensamiento humano, y es sin duda la visión de la naturaleza de los griegos la de mayor trascendencia y muy especialmente volver a la lectura de los tratados biológicos de Aristóteles, no reconocido en toda su profundidad y en todo su alcance por los filósofos y raramente leído por biólogos. La pregunta que uno se debe hacer es: ¿porque motivo se establece esta necesidad? Es este sentido es interesante la visión de Erwin Schrödinger, que plantea dos causas básicas y manifiesta:

“creo, dos las circunstancias que pueden explicar parcialmente esta acusada inclinación retrospectiva: la primera se refiere a la fase intelectual y emocional en la que en general la humanidad se halla en nuestros días; la segunda es la singular situación crítica en la que prácticamente se encuentran todas las ciencias fundamentales”

Si bien es cierto lo que postula Schrödinger, no me parece correcta la determinación de primera y segunda, si esto, como creo, esta apuntando a la importancia de cada una de ellas. Más bien me parece que la causa primera de este fenómeno es la crisis profunda, de toda índole pero especialmente ética, en la que se encuentra la ciencia en general que Schrödinger designa como segunda. Pareciera que esta crisis, y no de los últimos tiempos, sino de muchos años de reduccionismo y de razón pura, desencadeno en la primer causa de Schrödinger, segunda, según creo, que es la crisis intelectual y emocional que vive toda la humanidad. El desarrollo de la ciencia y tecnología actual refleja mucho esta crisis.
El conocimiento evoca a la razón, al orden, a lo científico y bien estructurado. La ciencia del hombre no tiene fundamento alguno que enraíce al fenómeno humano en el universo natural, ni método apto para aprehender la extrema complejidad que lo distingue de cualquier otro fenómeno natural conocido. Su estructura explicativa es aún la de la física del siglo XIX, y su ideología implícita es siempre la del Cristianismo y el Humanismo occidentales: la sobre-naturalidad del hombre.
Existen diversos conceptos o ideas sobre esta palabra ciencia, según la mayoría de los diccionarios ciencia es un conjunto coherente de conocimientos relativos a ciertas categorías de hechos, de objetos o de fenómenos, aunque muchos la definen como un conocimiento racionalizado, sistemático y desinteresado. Otros presentan la ciencia como el conocimiento racional, sistemático, exacto y verificable de un objeto de estudio. El hecho de que los fenómenos descriptos por la ciencia son verdades temporales y técnicas, podríamos decir que es considerada falible, es decir, que puede fallar, en algún momento puede ser falsa o dar una imagen engañosa de la realidad.
Con relación a lo mencionado anteriormente Russell manifiesta:

“La ciencia favorece el abandono de la verdad absoluta, y la sustitución de ella por lo que puede llamarse verdad “técnica”, categoría de verdad que corresponde a toda teoría que pueda emplearse con éxito en invenciones.”

Tanto es así, que la verdad científica es solo técnica y temporal y cada vez que se intento establecer un dogma científico, a corto o a largo plazo, este fracasa frente al hecho temporal y el reemplazo por otra verdad técnica.
La ciencia es producto del interés del hombre por entender lo que estaba sucediendo, el interés por comprender lo que estaba ocurriendo en todo su alrededor. Si nos ponemos a observar y a pensar, nos daremos cuenta que la noción de ciencia siempre nos lleva al saber contemplativo o especulativo. Sin embargo parece existir una disolución de la frontera entre el observador y lo observado.
Pareciera ser que el desarrollo moderno de algunas disciplinas básicas como la física, tan difícil de comprender incluso por los mismos físicos, ha interferido en el esquema relativamente simple de esta disciplina, estabilizadola aparentemente a fin del siglo XIX. Esta intrusión ha derribado parcialmente lo que se construyó en el siglo XVII, principalmente por Galileo, Huygens y Newton. Los fundamentos mismos se han visto sacudidos. No se trata de que no estemos todavía bajo la influencia de ese gran periodo. Se utilizan continuamente sus concepciones básicas, aunque en una forma en que sus autores difícilmente reconocerían, y al mismo tiempo somos conciente de haber tocado fondo.
El nacimiento de la modernidad se puede plantear desde la frase de Hegel “Dios ha muerto”, esto comienza a decirse ene el Renacimiento, en tal sentido cuando Descartes manifiesta en el Discurso del Método “pienso luego existo” o “dudo y de lo único que no puedo dudar es de mi duda” Descartes sin saberlo “mata a Dios”. Teniendo en cuenta que la problemática, muchas veces planteada entre religión y ciencia, la posibilidad de establecer un hecho del conocimiento científico sin que se este influenciado por cualquier religión es poco probable.
Un tratado de física o biología, aunque sea divulgativo, se consideraría impertinente cualquier digresión sobre implicaciones metafísicas del tema y si un científico osara introducirla, se expondría a una critica severa por casi toda la comunidad científica.
El análisis de Filosofía Griega, los aportes de esta al conocimiento de filósofos como Aristóteles, nunca antes y desde entonces, en ningún lugar del mundo, se ha establecido nada parecido a su altamente avanzado y articulado sistema del conocimiento y especulación sin la fatídica división entre religión y ciencia que nos ha turbado durante siglos y que ha llegado a hacerse insufrible en nuestros días. Entre los griegos se dio, sin duda, la más rica divergencia de opiniones, y combatieron entre si con no menos fervor que en cualquier otro lugar o periodo histórico. En la actualidad algunos autores incorporan con seguridad a los conceptos de Aristóteles al hacer un anales histórico de la complejidad biológica. Pero no había limitación en cuanto a los temas sobre los que un hombre cultivado se sentía autorizado para emitir una opinión. Se estaba todavía de acuerdo en que el verdadero problema era esencialmente uno, y que las conclusiones importantes relativas a un aspecto de éste podrían, y por regla general deberían, afectar a casi todos los demás. No se había extendido todavía la delimitación de compartimentos estancos. Por el contrario, un hombre podía ser censurado precisamente por haber cerrado los ojos a tal interconexión, como lo fueron los primeros atomistas por silenciar las implicancias éticas derivadas de la necesidad universal que propugnaban u no haber explicado como se avían originado el movimiento de los átomos y el observado en los cielos. Cuando vemos que la teoría de los sistemas es introducida en la medicina moderna sus informaciones básicas se refieren la introducción adicional de la cuarta causa que corresponde a la precedente, es la causa final de las otras, el bien, porque el bien es el fin de toda producción.
Aristóteles creó una ciencia biológica independiente despegándola de medicina. Sus enseñanzas persistieron a través de las edades oscuras, dominó el trabajo de Albertus Magnus en el siglo XIII, enriqueció las escrituras de Wotton en el siglo XVI, y guió las tendencias de Cuvier en el siglo XIX. Así la influencia directa de Aristóteles se extendió a través de un periodo de más de veinte siglos.
La miseria personal, las esperanzas enterradas, los inminentes desastres y la desconfianza respecto a las reglas de la prudencia y honestidad basta para hacer que los hombres se aferren a una vaga esperanza de que el mundo o la vida de la experiencia se inserten en un contexto de más alta significación por más que sea inescrutable. Pero hay un muro que separa dos caminos, el del corazón y el de la pura razón. Si miramos atrás a lo largo del muro nos preguntamos si es posible derribarlo o si ha estado siempre en ese lugar. Si miramos y seguimos la historia contemplaremos una tierra muy lejana donde el muro se allana y desaparece y el camino aparece como único, sin muros que lo separen.
En ese mundo griego este muro no existe y esto demuestra que mirando hacia atrás con profundidad se puede aprender mucho de esta atractiva unidad original.
En el contexto de lo mencionado radica mi interés por los escritos biológicos Aristóteles y que en mi parecer han caído en un injustificado olvido. Quizás como manifiesta Ester Sánchez en la introducción del libro de Aristóteles ”Reproducción de los Animales” la causa del poco interés pueda encontrarse en que eran consideraros, sin razón, como simples tratados de biología independiente y desconectados de la obra filosofita de Aristóteles.
Es Aristóteles que le da relevancia al conocimiento, cuando uno observa como el a destacado la biología en forma comparativa como sus experiencias y observaciones son de un elegancia y profundidad científica que algunas de ellas son redescubiertas por la ciencia contemporánea sin mencionar al autor original.
En este sentido bajo la mirada Aristotélica se tratara de analizar algunos cambios graduales de un periodo al siguiente; otros cambios más abruptos, son conocidos a menudo como “revoluciones científicas”. Pero: ¿son estos cambos representativos de la realidad? Cual ha sido su importancia real en el tiempo. ¿Cuánto de real y cuanto de falaz hay en cada uno de estos cambios?
La ciencia en las mentes de demasiados científicos, es considerada como una nueva secuencia de descubrimientos o, aún peor, como un paso hacia la innovación tecnológica.

TA NUDITÉ


Ta nudité de velours et ivoire si tendre.

l'obscurité d'une grande fenêtre donne son ombre et cache

ta nudité que aveuglément peut sentir ma touche,

elle est si parfaite dans n'importe quel espace, entre le feu et le soufre

Mais sans yeux je sens seulement le contour de tes lignes

courbes et le delicat parfum féminin de ton dos calme,

comme des gazelles tes jambes se posent avec telle beauté

et au denivellement de ton ventre montant, deux pleines lunes lui brillent.

Mais soudain mon rêve glisse comme une avalanche morbide,

où les desirs d’autrui se croisent. Coquelicot qui m'est ouvert,

humide, et enivrante,

ses pétales me touchent et me trempent avec son arôme.

Et je glisse dans tes entrailles

comme voulant les éclairer toutes,

verticale l'épée forgée s’elance et te déshabille,

et avec ardeur passe et dechire, tes murs mauves

On entend seulement un écho qui ne dit pas assez!

Et des ruisseaux te jaillissent qu’ à mon ventre baignent.

Avec des arômes doux, avec chaleur qui brûle,

un gémissement, sonne et nue tu continues,

et mes rêves passent, débordant des anxiétés,

Maladie noire d'étain.

Personne ne t'a fait heureuse, ni t’a offert des eclats de soixante-neuf, fracas,

et je continue dans ta nudité, ta nudité, que je ne l'ai pas



Poète de lune